El palo de mayo: Más que un baile cadencioso

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Posted April 29, 2013 by in Turistica

Mayo es quizás el mes que con mayor ansia esperan los habitantes de la Costa Caribe nicaragüense. Durante 30 días, las principales ciudades de la región son una fiesta continua. Es la celebración de la vida, la raíz de toda una cultura, el frenesí de la juventud o la sensatez de la vida adulta, sin importar cual sea el caso, en esta fiesta convergen niños, niñas, jóvenes, adultos, viejos, habitantes del lugar y turistas.

Debo confesar que hasta hace algunos años, compartía la percepción que tiene una buena parte de quienes hemos nacido en el pacífico de Nicaragua: el Palo de mayo es candela pura, una danza cadenciosa que acelera las pulsaciones y en la que tenés cierta “libertad”.  No fue sino hasta que cursaba mis primeros años de la universidad que pude conocer y entender la génesis de la danza, y se lo debo todo a Elizabeth Forbes Brooks mejor conocida como “Miss Lizzie Nelson”.

¿Por qué palo de mayo?

Miss Lizzie Nelson, ha dedicado toda su vida a preservar y transmitir de generación a generación las raíces del baile que los antiguos habitantes de la Costa Caribe practicaban.

En el documental de reciente data “al ritmo de miss Lizzie”, ella explica que “desde niña me gusto bailar y participar en competencias de bailes típicos, desde 1967 empecé a enseñar la danza del Ribbon Pole (el palo encintado)”.

Según Miss Lizzie, el baile es originario de Europa y fue transmitido hacia la Costa Caribe gracias a la influencia que tuvieron los comerciantes y piratas ingleses sobre los creoles. En distintos países europeos se celebraba una fiesta llamada “May Day o May pole”. Cada primero de mayo, los jóvenes de ambos sexos salían a recoger flores, que en inglés se decía «going a maying», luego traían el árbol, un poste o vara alta que era adornado con frutas y flores de la época y con cintas de colores, se clavaba en el centro del lugar donde se celebraban las fiestas de este día de agradecimiento a la naturaleza.

“El Ribbon Pole y  el May Pole tienen algo en común. El primero representa al árbol en la época de frío y el segundo representa al árbol en la época de primavera.  Para los costeños, las cintas de colores que se enrollan alrededor del Palo de Cinta, representan las flores que se ven durante la época seca para nosotros en el trópico  y la estación primaveral en el caso de los europeos”, explica el historiador costeño Johnny Hodgson.

Sobre las letras y música

Hodgson, señala en su escrito sobre la historia del palo de mayo que, “la influencia europea nos dejó en la Costa Caribe de Nicaragua, dos bailes que hoy en día son muy apreciados: “El May Pole” o palo de mayo que es un baile rural de patio y “El Ribbon Pole” que es un baile de sala que se inició en las escuelas”.

Y agrega  “Obviamente al llegar una pieza artística  de Inglaterra a nuestras costas no se podía  mantener estática, seguramente se iba cambiar el ritmo debido a nuestros propios instrumentos y nuestra propia cultura, pero precisamente porque era del agrado de nuestra gente, lo modificaron y lo mantuvieron vivo”.

Según Hodgson, cada vez que se efectuaba la reunión alrededor del árbol adornado también se practicaban juegos que incluían bailes ordinarios y canciones como “London Bridge is falling down”  “There´s a brown girl in the ring,” “Maia last her Key” que incluía encontrar un anillo escondido en las manos de un circulo de personas.

Pero estos juegos, música, bailes  y canciones originales luego comenzaron a ser modificados por los creoles de la Costa Caribe especialmente en Bluefields, Gray Town, San Andrés, Pearl Lagoon y Corn Island,   muchas  veces  influenciados por los creoles de Jamaica, Belice y Gran Caymán, los cuales al inicio mantuvieron la esencia de la celebración, los juegos para la niñez y los adultos, la decoración del árbol, pero le introdujeron nuevas canciones aunque en la mayoría de los casos mantuvieron las líricas de las mismas.

Es de esa manera que  entraron a nuestro Palo de Mayo canciones como Donkey wan Wataque  propia de Jamaica. En nuestra isla de San Andrés dicen que hicieron la famosa Mayaya las im key, y  propias de Bluefields del gran Silvester Hodgson, las de la última generación como Judith drownded,  Lanch ton ova, Sin saiman sin mai love”, señala el historiador.

Uno de los cambios  interesantes que experimentaron las canciones de Palo de Mayo una vez que los creoles de Bluefields comenzaron a ponerle sus propias letras y popularizarlas, es que se convirtieron en canciones de testimonio y denuncia.

Por otro lado, la música también cambio, se introdujeron una serie de instrumentos adicionales, el principal era el tambor de mano. También incorporaron la raya de coco y la quijada de burro los cuales se hacían sonar raspándolos rítmicamente con un clavo, la sinfónica de peine de carey,  la tina de lavar con una cuerda  fungía como bajo y un simple tarro metálico al que se golpea rítmicamente con una varita  para marcar el ritmo.

Más tarde se incorporaron el acordeón, las maracas, la guitarra, el violín y el mandolín. También se usaba la trompeta y la concertina, pero  el tambor, el acordeón, el banju y el bajo de tina  llegaron a ser  los instrumentos preferidos de la música de palo de mayo costeño.

Aunque quizás haya variado un poco de su sentido original, lo cierto es que las festividades del palo de mayo en la costa caribeña, constituyen una de las principales atracciones turísticas de la región. Hay desfiles de comparsas en las calles, competencias de bailes entre los barrios de la ciudad de Bluefields, la cual es reconocida como la cuna del baile, pero sobre todas las cosas, las fiestas constituyen la reafirmación de la identidad caribeña, un tributo de los nuevos habitantes a sus antepasados y la certeza de que será prolongada.


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